Ha dicho el director de la DGT que no compremos coches de alta potencia porque pueden ser potencialmente peligrosos. Tiene toda la razón del mundo. El conductor, ya peligroso de por sí, multiplica por lo general su agresividad, su mala educación, su desprecio otros conductores, a la prudencia y a su propia vida cuando se pone al frente de uno de esos coches. No sé porque. Tal vez tener dinero suficiente para comprarlo proporciona un desorbitado ego y les vuelve imbéciles. Pero estoy divagando: el señor Navarro tiene razón, pero no puede decir eso públicamente. Si los poderes públicos estiman que estos coches son un peligro, que los prohiban. Que les obliguen a llevar un GPS y monitoricen su velocidad todo el tiempo. Que hagan algo. Porque los energúmenos (ojo, no todos) que los conducen son un peligro para mi seguridad. Y si no que se callen y se limiten a perseguir a los conductores que conducen temerariamente, que los hay conduciendo todo tipo de coches y de todas las marcas. Y conducen en la impunidad.
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