500 inmigrantes llevados por Marruecos desde la frontera a una zona desértica. Es decir, recorres miles de kilómetro de la forma más trabajosa posible y sin un duro en el bolsillo. Te juegas la vida saltando una valla. Acabas herido pero al menos ya dentro del paraíso terrenal. Y cuando ya crees que has conseguido alcanzar una vida mejor te devuelven a los marroquíes y éstos te sueltan en medio del desierto. O sea, cornudos y apaleados. Prefiero no hacer lecturas políticas porque no se salva ni dios.
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