No. Una vez que te atrapan no te sueltan. Se pegan a ti como lapas. Llevo dos semanas intentando dar de baja mi servicio de Jazztel, con escaso éxito. ¿Por qué? Pues veamos, resulta que hay que mandar un fax a estos señores/caraduras para completar el procedimiento. Pero el número de fax no funciona. Es decir, que no se molesta en descolgar para coger mi fax. Ya me puedo cansar en mandarlo, no hay manera. Prueben ustedes si quieren pasar el rato: 900807025. Al habla con las amables señoritas de atención al cliente me dicen que pruebe con este otro número: 900808500. Pruebenlo también ustedes: ¡es gratis! Oirán un deliciosa melodía tropical, al son de la cual probablemente acaben bailando. Pero nada más. Vamos, que el fax no se envía. Luego todavía habrá quienes me critiquen por mi duro artículo del otro día centrado, no en el retraso, ni en la calidad técnica de servicio (que no he llegado a disfrutar), sino lisa y llanamente en la atención al cliente y el soporte, carente de toda coordinación y lógica. Añado a todo esto la imposibilidad de darse de baja. Una cosa es lo kafkiano de darse de baja por fax cuando te das de alta por la web o por teléfono. Otra muy diferente que no haya manera de darse de baja, ni por fax. Voy a tener que recurrir al correo tradicional. O al burofax. Se me ocurren muchos adjetivos para Jazztel a estas alturas, pero ninguno es reproducible en este blog…
[Actualización: finalmente he mandado un burofax desde Correos.es (interesante servicio). Fin de la historia.



