¡Por fin me han soltado! Tras una titánica lucha que pensaba acabaría en los tribunales o conmigo bazooka en mano frente a la sede de Jazztel, se han dignado a darme de baja. No sin antes llamarme para preguntarme por qué y ofrecerme otros servicios. He estado a punto de sacar la biblia en pasta y empezar a leer el número de agravios, pero me he contenido: “no señorita, es que que Alierta es el demonio y ustedes santos”. Detrás, la empresa con la que más he hablado -mayoritariamente a perfectos incompetentes- por teléfono en mi vida. Y a la que no quiero ver ni en pintura. Cuando veo el anuncio de los 20 megas, a ver si te enteras, se me ponen los pelos como escarpias. A ver si te enteras, Fernández-Pujals, de que así no vas a ninguna parte.
Y ahora que soy libre tengo varias opciones en este maravilloso y liberalizado mercado de las telecomunicaciones. Recuerdo, por cierto, que vivo en Alcalá de Henares, a tan sólo 20 kilómetros de Madrid, en una de tantas ciudades dormitorio de la capital. Somos unos privilegiados en esto de las telecomunicaciones claro. Aquí están mis opciones, a saber:
- ADSL de Telefónica.net: en mi zona no tienen plazo de instalación. Pueden ser 20 días…. o tres años.
- Revendedores del ADSL de Telefónica: como diría Felipe González, la misma mierda, sólo cambia el que la empaqueta. Aquí estarían los Jazztel, Ya.com, Wanadoo, Tele2 y el tendero de la esquina. No, ninguno de los que ofrece ADSL2 tiene mi centralita digitalizada y da servicio directamente. Ni está en sus planes.
- Cable: ONO (antes Aunacable, antes Madritel) no tiene cableada mi zona, pese a que es una zona nueva de la ciudad construida en los útlimos 5 años.
- LMDS: Iberbanda ofrece un servicio de acceso a Internet del que única y exclusivamente he oído cosas malas. Bueno, más bien malísimas. Otro descartado
- Satélite: aquí hay varias ofertas, pero la única a la que he dado cierta credibilidad es a NeoSky, del que soy cliente en las oficinas de Madrid, Barcelona y Vitoria de mi empresa y hasta ahora han dado un servicio excelente con pequeños problemas de poca importancia. El problema es que el alta son 600 euros, y la mensualidad no bajaría de 200. Y yo no soy rico.
No puedo más que congratularme por la maravillosa liberalización de las telecomunicaciones perpetrada por el anterior gobierno y perpetuada por el actual desgobierno. Gracias a ella tengo tantísimas posibilidades de elección. ¡Menos mal que acabó el monopolio!
¡Ups!



