El CAC y la nueva censura
No me gusta nada comentar cosas que pasan en Cataluña por dos razones: una, cualquier cosa que vaya contra el pensamiento oficial me convierte automáticamente en un facha de la peor especie, una figura con la que nunca me he identificado. Dos, cualquier cosa referida a los gobernantes de Cataluña se convierte automáticamente en un ataque a Cataluña, a los catalanes y al catalán, y nada tengo contra ellos. Así que tomen este comentario con pinzas, esterilízenlo, y después de leerlo procedan a autoimponerse la penitencia que crean oportuna. Hoy he leído un artículo de Enrique Dans referido al CAC (Consejo del Audiovisual de Cataluña) y cómo, en su opinión, se trata de una vuelta a la censura. Viniendo de una persona tan equilibrada como Enrique me ha sorprendido la vehemencia que emplea. Y me he ido a leer la resolución del CAC referida a una cadena de radio. Tras leerla no puedo sino estar completamente de acuerdo con Enrique. Y no, no he oído ninguno de esos cortes que el CAC utiliza para llevar a cabo su censura. Ni falta que me hace. Porque los límites a la libertad de expresión los ponen los tribunales, no organismos gubernamentales que recuerdan al Ministerio de la Verdad orwelliano. En la COPE se dirán cosas muy malas o no, no lo sé porque no la escucho, pero eso es algo que tendrán que decidir los jueces.
Pero afirmaciones como: “…como resultado del análisis de los citados fragmentos, el CAC considera que la COPE ha incumplido el requisito constitucional de la veracidad en relación con el ejercicio de la libertad de información…” o “Por otro lado, el CAC ha constatado también que se han ultrapasado los límites a los que está sometida la libertad de expresión” me dan auténtico miedo.
Al parecer el gobierno de España quiere hacer lo mismo que los catalanes. Yo me pregunto ahora donde están los que cuando el PP quería aprobar la intervencionista y perversa LSSI declaraban guerras mundiales y se sentían amordazados por el poder. Porque aquello era un juego de niños comparado con ésto, auténtica censura muy poco disfrazada. Esto no es una cuestión política sino de principios. Y quien mantenga algo de integridad intelectual debe hacer algo al respecto.



Me pregunto si el CAC extenderá sus facultades de modo retroactivo, como hacía también el Ministerio de la Verdad orwelliano. Toda pieza periodística, literaria, fotográfica o documental que haya vulnerado el ‘deber de veracidad’, desde las Glosas Emilianenses hasta el último podcast de ayer por la tarde, deberán ser oportuna y retrospectivamente depurados…
Que nos sea leve en el 2006, Eduardo.