El papel del Rey
No soy monárquico. Tampoco republicano, al menos no con el significado que tiene aquí, asociado a un periodo con tintes idílicos de la historia de España que de idílico no tuvo nada. Pero negar el papel decisivo del Rey el 23-F es falsificar la historia. Con mayúsculas. Un tío abuelo mío era Capitán General de la Zona Marítima del Mediterráneo en Cartagena cuando sucedió el golpe de Estado. Cartagena era una plaza crucial en aquel momento porque tenía ejércitos de tierra y mar, y la única base de submarinos de España. El Rey le llamó para pedirle que no se sumara al golpe. Y tanteó sus lealtades. Mi tío abuelo, obviamente, se puso a sus órdenes, y en ningún momento había pasado por su cabeza no hacerlo. Pero si el Rey le hubiera pedido otra cosa la habría cumplido. Eso es lo que yo llamo ser determinante. Nada pasó en Cartagena aquella noche. Los falsificadores de la historia, sin vergüenza y sin otra agenda que la de la manipulación para negar la realidad e inventar bulos que les permitan perpetuar la mentira que es su ideología caduca, pueden decir lo que les venga en gana. El Congreso de los Diputados puede hacer las declaraciones consensuadas que les salgan de las narices, mintiendo sobre lo que realmente sucedió. Ellos no pasarán a la historia. El Rey, mal que nos pese a los no monárquicos, sí. Hay que tener un poquito de honor, y una pizca de vergüenza para reconocer méritos a tus enemigos. Estos nacionalistas de salón y Audi no tienen ni lo uno ni lo otro.



Aquí nos ponemos serios.
Que no sirva de precendente, pero estoy de acuerdo contigo.
Es vergonzoso el comportamiento de nuestros políticos. No me gustan ni la figura del monarca ni todos los chupasangres y gastos absurdos que conlleva alrededor, pero es INNEGABLE el papel del Rey ése día. Todas las fuerzas vivas del pais estaban recluidos en el congreso, sin posibilidad de dar ningun tipo de orden, ni ejecutar ninguna accion que no fuera la cagalera generalizada, excepciones claro está del bravo general Gutierrez Mellado y un par de ellos mas. Hasta Santiago Carrillo (que tiene todos mis respetos, aunque no comulgue con sus ideas)se cagó y se metió debajo del asiento pensando que era su fin. No le culpo, yo hubiera hecho lo mismo. Mi consideración y mi reconocimiento hacia el monarca. Aquel día, sirvió para algo mas que para pintar la mona.