Después de Marbella, a por Murcia (El País enciende el ventilador)
Quienes vivimos la etapa de corrupción desenfrenada de los 80/90 estábamos acostumbrados a la técnica del ventilador. Básicamente se reducía a esto: El Mundo sacaba un caso de corrupción. Al día siguiente El País encendía el ventilador. Por ejemplo, si El Mundo sacaba algo sobre el caso GAL, al día siguiente El País sacaba artículos de Pedro J. en los ochenta que eran tibios con el terrorismo de Estado de aquella época. La técnica del ventilador y la mierda es tan vieja en el mundo de la propaganda que ahora casi me hace gracia. Viene a cuento porque después del caso de Marbella, que evidencia la enorme incompetencia de varios gobiernos y sobre todo del partido que gobierna Andalucía, El País enciende de nuevo el ventilador, y apunta hacia Murcia, región gobernada por el PP. El problema es que en Murcia hay un ayuntamiento, el de Los Alcázares, gobernado curiosamente por los mismos que gobiernan en Andalucía, cuyos desmanes urbanísticos son públicos y notorios, y cuyos rumores de corruptelas son secretos a voces. Antonio F. Marín explica mucho mejor que yo las claves del asunto. No digo yo que no haya que investigar las tramas urbanísticas de Valencia y Andalucía, plasmación de los excesos urbanísticos de este país promovidos, consentidos y alentados por los dos grandes partidos, pero me da que en Murcia, con alguna excepción, van a encontrar poco.



Me resulta dificil creer que existe un gen donde la característica de ser socialista y la de ser corrupto están unidas. Más bien creo que es una cuestión de permanencia en el poder. En todas las ciudades que conozco existen chanchullos de carácter político relacionados con empresas inmobiliarias. Puede que estén hechos aprovechando las deficiencias de códigos deontológicos y jurídicos, pero demuestran una inmoralidad en la clase política local de nuestro país realmente espeluznante. Sociedades fantasmas, recalificaciones dudosas, regalos y cambios de suelo… No seamos hipócritas, por favor…