Por qué el comercio electrónico no termina de funcionar en España
Reconozco que compro mucho fuera de España y poco dentro. Pero la verdad es que me culpo poco de ello. Tengo mis razones. En el último mes he tenido dos malas experiencias. Una, con una agencia de viajes online. Salía un sábado para Praga (4 días) y el avión sufrió un retraso inesperado y fortuito. De 8 horas. Cuando me di cuenta de que iba a perder uno de los cuatro días del viaje decidí cancelarlo, junto a otros muchos pasajeros. Mientras ellos llamaban a sus agencias (era sábado por la mañana) yo era incapaz de contactar con la mía porque los sábados por la mañana pese a que anuncian que trabajan es mentira. Al final, tras muchas llamadas, conseguí contactar con una sucursal física que me solucionó el problema. Eso sí, las ocho horas en la maravillosa T4 no me las quitó nadie.
La segunda experiencia ha sido con una tienda de informática online. Hice un pedido con varios artículos, uno de cuyos plazos de entrega dependía del fabricante. Cuando completé el pedido no recibí ninguna información sobre cuanto tardaría ese artículo. Al pasar dos semanas llamé y me dieron un plazo de un mes. Ha pasado un mes y medio, y finalmente han decidido enviárme el pedido parcialmente sin cargo adicional (antes me cobraban 9 euros). Finalmente, la agencia de transportes ha errado la dirección y mi pedido ha llegado a otra persona, que imagino estará feliz con mis maravillosos gadgets.
Los fallos son flagrantes: una agencia de viajes que vende 100 veces más que una pequeña sucursal no puede permitirse no tener atención al cliente menor que aquella. Una tienda online tiene que seguir el ejemplo de Amazon e informar proactivamente a los clientes de cualquier incidencia. Los portes de transporte son excesivamente caros, y los servicios de logística dejan mucho que desear. Hay muy buena voluntad en el comercio electrónico español (por eso no digo nombres), pero todavía hay muchos fallos en la ejecución.



Yo tengo historias para no dormir.
Desde compras que me cobran pero nunca llegó nada (menos mal que VISA me devolvió el importe), pedidos equivocados, gastos de envío excesivos, pedidos sin stock y no te avisan…
El último ejemplo ha sido tener que esperar 15 días para recibir un producto electrónico. Corrijo, para no recibirlo.
En cambio compro en USA y me llegan en 48 horas, la mayoría de las veces sin gastos de envío.