Mis amigos de Jazztel andan con problemas, para gran dolor de mi alma. El País define a la empresa como “equipo de riesgo” mientras la acción se pega una torta espectacular y el proyecto Pujals se desinfla al igual que el Hindenburg (que no se desinflo precisamente), y los trabajadores acaban hasta las narices de su empresa mientras Pujals decide llevarse todos los call centers a Argentina, para reducir costes. Y yo me pregunto, si no resolvían problemas estando en España, ¿desde Argentina no resolverán aún menos? Estás a tiempo, date de baja de Jazztel.
Mi último encontronazo con estos elementos tras el cargo, completamente injustificado, de 284 € lo tuve hace unos días. Pese a que Jazztel había reconocido el error y había dicho que nunca más volvería a ocurrir, a los pocos días recibí en mi contestador una llamada “urgente” de una empresa que representaba a Jazztel. Era una de esas empresas que se encargan de gestión de morosidad. Vamos, que me echaron a los perros, que con una retórica muy bien estudiada me dijeron que o pagaba o me enfrentase a las consecuencias. Y me vi con las dos piernas rotas, claro. Les dije que hablasen con su matriz, que el tema estaba resuelto, que me dejasen de dar el coñazo y que si volvían a llamar iniciaría acciones legales. Pero no fue suficiente. En un interesante intercambio de argumentos con mi interlocutor (en el que acabó colgandome cuando le llamé por su nombre de pila) me dijo que debía hablar con Jazztel. Así lo hice, y presenté quejas varias, una por mandarme a los perros y otra por hacerme perder el tiempo con sujetos de coeficiente intelectual inferior a 80, con amenaza de irme al juzgado incluida. Si vuelvo a saber algo de Jazztel, aunque sea un folleto de publicidad en mi buzón, me iré directo al juzgado de guardia. Es así como se trata a los delincuentes.



