Adversidades
Jaime nos cuenta el terrible testimonio de Julia. O Ana. Y lo clava una vez más:
“Ana María Ruiz Gutiérrez, a quien llamaremos Julia para conservar su anonimato, perdió el teléfono móvil el 26 de septiembre del año en curso. Dada la pobre capacidad adquisitiva de su familia, tuvo que esperarse cuatro días hasta que sus padres cobraran antes de ir a un centro comercial a comprarse uno nuevo. Durante esos cuatro días estuvo completamente incomunicada, aislada de la sociedad, angustiada ante la posibilidad de quedarse sin amigos.
“Fue durísimo –explica–. Imagina: la gente me llamaba y yo no podía contestar. ¡Ni siquiera sabía si me estaban llamando o no! O quedaba con alguien y luego salía de casa sin poder ver los mensajes. ¿Y si la gente con la que había quedado no podía venir o llegaba más tarde? Lo peor era cuando veía un gato y no le podía hacer una foto con el teléfono. Pasé una angustia brutal.”
Sigue en la decadencia del ingenio


