Y yo tampoco
Vía Escolar, e hilvanando con lo anterior, este post de Psicobyte (Yo no vine a jugar a esto) pone el dedo en la llaga de en lo que estamos convirtiendo este tinglado de los blogs. De un tiempo a esta parte parece que no tener blog es de segunda categoría, y el blog es la nueva herramienta de marketing: que me sale un grano, pongo un blog. He sido el primero en hablar de blogs allá donde he ido desde hace cinco años: conferencias, cursos y artículos. Pero en todo esto hay un componente de evangelización, didáctico, y otro, más peligroso, de ombliguismo. Últimamente proliferan las jornadas de blogs como hace años las de periodismo digital, y parecen clonadas unas de otras: mismos conferenciantes, programas casi calcados. La blogosfera parece ser un sitio tan pobre en talento que sólo ha alumbrado unos pocos conferenciantes (ojo, buenísimos, al menos los que yo conozco), y se suceden los bolos con los primeros figuras y parecidos argumentos. Pues muy bien, vale, admitimos barco, somos la leche, hemos cambiado el mundo y somos una auténtica tropa. ¿Y ahora qué? ¿El stablishment? No, gracias. Yo sigo a lo mío, que podrá valer más o menos, pero al meno es mío. Como la mayoría de bloggers, que de ombligos saben poco, o nada.


