El otro día a cuenta del artículo de The Wall Street Journal (copio debajo el texto sin traducir porque es de pago) se discutía sobre la salud de la economía. Rara vez escribo de estos temas pero el de la economía española me preocupa especialmente ahora. Ojalá me equivoque, pero la situación actual me recuerda peligrosamente a la que vivimos en el año 99 y 2000 con la burbuja Internet y esa fase de locura transitoria que atravesó la economía en general, una euforia que desafiaba la lógica y que pagamos con creces en 2002 y 2003. Ahora mismo la bolsa está en máximos (aunque en las últimas semanas con dudas), los datos económicos son muy buenos y pocas cosas hacen indicar que nos vayamos a sumergir en una crisis. Así que probablemente este es el momento más peligroso. Porque hay señales que no nos tienen que hacer ninguna gracia:
-Las constructoras han creado una miniburbuja en el Ibex cuando el ciclo toca a su fin, algo que carece de lógica cuando todas las perspectivas del sector son a iniciar una “leve” contracción en 2007. Que sea leve o no depende de muchos factores, pero da la impresión de que, al margen de opas y fusiones, el inversor está actuando con cierta ligereza. Muchos pueden quedarse pillados en valores tan pronto como en enero.
-El gobierno ha aprobado unos presupuesto expansivos, algo que puede indicar temores de una contracción económica por la vía del consumo. El presupuesto expansivo puede suplir una parte del freno del consumo (que ya es un hecho, aunque no significativo) pero también puede afectar a la inflación. Es un riesgo calculado del gobierno, que por lo demás ha decidido poner el piloto automático en temas económicos y no ha hecho prácticamente nada por reformar la economía.
-Muchos economistas, entre llos José Barea, recuerdan que el problema del déficit comercial y el diferencial de inflación afectan la productividad, y es un problema que se agrava con el tiempo. Deprendemos del ladrillo y el consumo, y sin pinchan tenemos pocas alternativas para hacer frente a una crisis.
Son unas cuantas señales, pero hay muchas más que indican que algo está pasando, no es bueno y a corto o medio plazo pueden hacer mucho daño a la economía. El business as usual está muy bien, pero los problemas coyunturales se están convirtiendo en estructurales y eso dificulta la capacidad de reacción de una economía. El año próximo puede que no pase nada y que, ayudados por la buena situación económica de Europa y Estados Unidos capeemos el temporal. O puede que entremos en un ciclo complicado. Lo que sorprende es la alegría con la que los inversores encaran el futuro y la aparente tranquilidad de la sociedad, que recuerda a crisis pasadas. La economía no puede ir bien siempre, y llevamos muchos años en racha. Tal vez demasiados.
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Nota de prensa:
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