Algunos se equivocan hasta cuando aciertan


Soledad Gallego-Díaz escribía hace unos días en El País sobre propiedad intelectual, sus abusos y el nuevo canon para las bibliotecas de manera bastante crítica para tratarse de un medio de PRISA. El enfoque del artículo no es del todo malo, pero desde luego no es el artículo “histórico” que califica Nacho Escolar. Nada más lejos de la realidad: basta leer entre líneas para darse cuenta de que los vicios son los mismos de siempre. A saber:

  • En primer lugar, la culpa de la situación no es, precisamente, de la intromisión estatal en todos nuestros actos cotidianos (leer, escuchar música, o tararear a Mozar, como afirma la autora) a través de leyes y de entidades de gestión. No, la culpa es de la “ofensiva neoliberal”. Cito: “Se diría que la ofensiva neoliberal contra todo lo que es público ha alcanzado su propia caricatura. Como escribió alguien recientemente en uno de los centenares de blogs que han surgido en contra de esa iniciativa: si todo es privado, reclamo el uso de mi nombre y me niego a que Hacienda lo escriba en el sobre en que me manda cartas“. Utilizar un argumento de forma tan torticera es dificil, aunque no imposible. Ante la oportunidad de hacer un artículo intelectualmente impecable se cuela la manida pullita progre, como si los de la SGAE fueran asiduos de Adam Smith y el Estado se lavara las manos ante tanto canon y tanto niño muerto.
  • La segunda perla es mucho mejor: “Justo es decir que la culpa de lo que va a ocurrir con las bibliotecas públicas no es del Ministerio de Cultura, que defendió hasta el final su negativa a imponer ese gravamen, sino del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, gran defensor de los derechos de autor y de reproducción.” En efecto, todos sabemos que la actual ministra de cultura está radicamente en contra de los cánones, si por ella fuera no tendríamos ni uno. De hecho vengo observando que en los últimos tiempos le han salido alitas y aura. Porque tenemos un gobierno tan liberal… ehm, ¿pero eso no era malo? Ay, este…

Vamos, que al final no sabemos si el gobierno es liberal porque no quería el canon, lo neoliberal es malo porque es intervencionista, si el gobierno en realidad es intervencionista porque nos ha colado cánones hasta en la sopa o si en realidad son ultraliberales por la misma razón. Al final las bibliotecas públicas se van a hinchar a pagar dinero público (o peor, del contribuyente) a empresas y entidades privadas para que estan sigan manteniendo un monopolio que les ha otorgado el estado sobre una propiedad intangible: neoliberalismo puro, oiga. Yo ya no entiendo nada, que alguien me lo explique…

Actualización: El País se hace eco en un reportaje de la protesta del canon a las bibliotecas

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Comentarios de los Lectores

Algunos se equivocan hasta cuando aciertan

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Creo que eres un poco injusto en la segunda “perla” que destacas (a la primera no tengo nada que objetar. Es cierto que el canon no es una cuestión neoliberal).

Por lo que he leído en muchas fuentes distintas, es cierto que el Ministerio de Cultura ha tratado de no aplicar el canon de las bibliotecas y que es la UE la que ha obligado a hacerlo.

Eso no quiere decir que la ministra de Cultura esté en contra de los cánones, que no lo está, pero este en concreto no lo querían aplicar. Una de las fórmulas que, creo recordar, quiso utilizar el Ministerio para torear la normativa es aplicar el canon, pero adjudicarle un valor de “cero euros”. No ha colado y la UE obliga a imponerlo.

Por lo tanto, el texto de Soledad Gallego-Díaz es correcto en ese punto.

Sí Fabián, tienes razón, en realidad lo que yo critico es que el artículo da la impresión de que el canon es una cosa de neoliberales malvados, y que el gobierno actual está en contra de los cánones. No, pongamos la información en su contexto: este Gobierno adora los cánones, y con este hacen una excepción porque realmente se trata de un exceso. Si Soledad fuera mínimamente neutral reflejaría esa realidad a la que no puede ser ajena un medio como El País cuando hay una campaña de más de un millón de firmas contra un canon que ha impuesto la ministra Calvo (con el apoyo del PP, que aquí no se salva nadie, ojo).