¿Y si todo me importara un carajo?

El otro día hablaba de aburrimiento (resumiendo: me aburro como una ostra), y tengo que seguir mi discurso con el tema de los condicionantes, la autocensura y las motivaciones que me han llevado a escribir estos casi 10 años en la Red. Si te atreves a leer hasta el final -héroe de ti- te pido que dejes un comentario y te debo una caña por tu opinión (lindezas como “eres gilipollas” no serán contadas como opinión, pero gracias de todas formas).

El caso es que tras casi 10 años escribiendo, no digo todo lo que quiero. ¿Condicionantes? Tengo un trabajo: puedo ofender a clientes, proveedores, trabajadores, jefes y subordinados de forma totalmente involuntaria por cualquier cosa que diga; y lo que es peor, que las saquen de contexto (y sí, ya me ha pasado). Tengo una cierta reputación en la Red (ni buena ni mala, simplemente reputación): dirigí una publicación que en buena medida me ayudó a encarrilar mi vida profesional; desde dicha publicación me enfrenté siempre al poder y a la Internet oficial (de hecho, se me identificaba con posiciones de izquierda por ello, de ahí la mayúscula sorpresa de muchos al verme firmar en LibertadDigital). Tengo amigos, conocidos y enemigos: lo de los amigos y conocidos no debería ser un problema, pero lo es; lo de los enemigos es evidente, y para muestra este blog que puso en marcha un conocido editor digital hace años con críticas directas y anónimas hacia mi y otros periodistas digitales.

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Artistas

Enrique Dans en Libertaddigital, poniendo las dos manos enteritas en la llaga.

“Un artista, por el sólo hecho de serlo, tiene derecho a vivir del trabajo de los demás. Que el bien que produce se venda o no, se consuma o no, se pague por él o no, no tiene la más mínima importancia. Cuando los productos de una empresa no tienen demanda y los clientes no pagan por ellos, la empresa quiebra. Pero si eres un artista, estás mucho más allá de la ley de la oferta y la demanda: tienes derecho a acudir al ministro de turno y conseguir que a partir de ese momento te dedique una porción del precio de cualquier aparato, objeto o artefacto que los ciudadanos pagan con el sudor de su frente, eso sí, convenientemente convertido a monedas de curso legal, porque lo contrario sería una guarrería”.

Aunque el artículo es sobre el canon conviene recordar que ya pagamos a los artistas con nuestros impuestos. Financiamos mediocres películas que en un libre mercado jamás se producirían, bajo el peregrino argumento del interés general, pese a que el cine español lo único que genera es desinterés. Y aburrimiento. Pero eso debo pensarlo porque no soy artista.

La agonía de Jazztel

La noticia es de hace unos días pero no quería pasar sin comentarla (y así aprovecho para postear, que es un bien escaso últimamente). Jazztel perdió clientes en el segundo trimestre y está estancada en su estrategia de negocio con una cuota irrisoria (3,16%) mientras Telefónica incluso crece en cuota de mercado (y no se cree la suerte que está teniendo con sus pésimos competidores). Lo que el artículo no menciona es la causa de ese descenso, porque lo normal si ofreces 20 megas a esos precios es que los clientes se abalanzen como posesos. En el caso de Jazztel su pésima atención al cliente es tan pública y notoria que están consiguiendo perder clientes. Ahora entiendo el movimiento de hace unos meses para mejorar su imagen ante los clientes, y que parece no haber dado resultado alguno, porque una cosa son las relaciones públicas y otra muy diferente acabar con la podredumbre interna de una empresa. Su objetivo entonces (en abril) era captar 30.000 nuevos usuarios, y han perdido 3.000. Y es que no se trata de gestionar la imagen, ni de gestionar el valor de la acción: se trata de gestionar empresa. Y parte fundamental es el cliente. Es la parte de la ecuación de la que parecen no haberse enterado todavía…

La piratería mata

Vía DavidGP

Crisis 2.0

Hace 9 meses hablaba de esto y hoy Antonio Más lo comenta a las claras con una buena recopilación de noticias y sensaciones. Se avecina una crisis económica de las que no se recuerdan, que eso de la memoria es muy frágil y cuando todo va bien la frivolidad campa a sus anchas. Yo recuerdo la crisis del 92 con los pelos de punta. En Cartagena, mi ciudad natal, muchos todavía recordarán la reconversión salvaje que sufrió la ciudad, los cierres, los despidos, las calles vacías porque la gente no salía ni a cenar. Ahora el riesgo es que paguemos los excesos de 10 años y nos acordemos del euro, de la escalada de precios en todo, de las tremendas burradas que se han hecho con la vivienda, y del desastre de gestión gubernamental que se ha labrado estos años. A nivel personal, de las hipotecas para comprar BMWs y Mercedes, compras de casas a punta pala, la reunificación de deudas, los créditos al consumo, y el despilfarro de los nuevos ricos en que nos hemos convertido en estos años, tan paletos y lamentables como en los años 80. Para los profesionales de Internet será la crisis 2.0 porque ya nos comimos la de las puntocom y nos podemos hacer una idea de lo que es pasar de todo a nada en un año. Las recesiones no son bonitas y no le deseo mal a nadie. Pero de aquí a un año podemos estar inmersos en un berenjenal de aupa que dure mucho tiempo, sin los deberes hechos (ni en macro ni en micro) para afrontarlo y con un gobierno sin Solbes que no sepa ni por donde empezar. La parte positiva es que lo que no mata engorda y tal vez todo esto sirva para traer un poco de racionalidad al mercado tras estos cuatro años de euforia irracional. Ojalá me equivoque y el proceso sea un poco más lento, eso lo sabremos hacia principios del 2008 (o según se quiera maquillar, hasta después de las elecciones).

Too much

Creo que esto lo explica todo (via):

Mark Cuban decía hace poco que Internet está muerta y es aburrida. Pero este video contiene los logos de 5.000 aplicaciones web, la mayoría con menos de tres años de antigüedad. Sin embargo, Cuban no va desencaminado. Hay demasiado de todo, y lo cierto es que no he visto casi nada interesante en los últimos meses (con honrosas excepciones). Yo sí estoy aburrido. Intentando buscar causas de mi sequía bloguera una de las más importantes es el aburrimiento, y cierto cansancio. Llevo casi 10 años escribiendo en Internet y es la segunda vez que me pasa (la primera fue en 2004, ya pasada la crisis puntocom). Y al margen de consideraciones personales (trabajo, trabajo, trabajo), cuando escribo intento que haya algo que me sorprenda, y últimamente me sorprendo poco. La actualidad de la Red da para mucho, y creo que se avecinan años donde hará falta mucha reflexión porque habrá un nuevo salto de escala, así que espero recuperar el entusiasmo. Creo que ahora mismo lo que más me molesta es que haya una web 2.0 y yo no esté en condiciones de hacer el proyecto de mis sueños. Porque ganas no me faltan. Bienvenidos al nuevo curso…