¿Y si todo me importara un carajo?


El otro día hablaba de aburrimiento (resumiendo: me aburro como una ostra), y tengo que seguir mi discurso con el tema de los condicionantes, la autocensura y las motivaciones que me han llevado a escribir estos casi 10 años en la Red. Si te atreves a leer hasta el final -héroe de ti- te pido que dejes un comentario y te debo una caña por tu opinión (lindezas como “eres gilipollas” no serán contadas como opinión, pero gracias de todas formas).

El caso es que tras casi 10 años escribiendo, no digo todo lo que quiero. ¿Condicionantes? Tengo un trabajo: puedo ofender a clientes, proveedores, trabajadores, jefes y subordinados de forma totalmente involuntaria por cualquier cosa que diga; y lo que es peor, que las saquen de contexto (y sí, ya me ha pasado). Tengo una cierta reputación en la Red (ni buena ni mala, simplemente reputación): dirigí una publicación que en buena medida me ayudó a encarrilar mi vida profesional; desde dicha publicación me enfrenté siempre al poder y a la Internet oficial (de hecho, se me identificaba con posiciones de izquierda por ello, de ahí la mayúscula sorpresa de muchos al verme firmar en LibertadDigital). Tengo amigos, conocidos y enemigos: lo de los amigos y conocidos no debería ser un problema, pero lo es; lo de los enemigos es evidente, y para muestra este blog que puso en marcha un conocido editor digital hace años con críticas directas y anónimas hacia mi y otros periodistas digitales.


¿Y qué es tan grave que me impide decir lo que me de la gana? Te preguntarás. ¿O qué gravedad puede tener lo que diga? Pues mucha. Por ejemplo, dejé de hablar de política por dos cuestiones fundamentales: primera, todo lo que digas será sistemáticamente malinterpretado en tu contra; segundo, critiques a quien critiques, te tachan de lo contrario: cuando critiqué al PP por su lamentable página web, más rojo que lenin. Si criticas el nacionalismo te tachan de… ¡nacionalista! Español, como si el sectarismo admitiera categorías. Tener una ideología en estos tiempos es gravísimo porque los partidos han llevado el discurso a los extremos, y si no eres extremista no eres. El centro murió, probablemente a manos de los mismos sujetos. En cuestión de política si la cosa ya estaba mal en los últimos años hemos ido a mucho peor. Dígase de todas las partes implicadas.

Por lo demás, hay que sufrir las iras de los trolls, unos sujetos perfectamente gilipollas (y con eso quiero decir que en lo de ser gilipollas han alcanzado la perfección) que son más molestos que las pulgas y que, salvo que lleves una coraza, te bajan bastante la moral porque mientras tú persigues algo de dialéctica ellos persiguen insultar y humillar, a ser posible desde el más riguroso anonimato. Para muestra, un botón. Lo de pastorear trolls (arte en el que hay consumados expertos) podrá ser divertido, pero si dedicas el poco tiempo que tienes a escribir, lo que menos gracia te hace es que un cerebro de guisante se entretenga en hacerte la vida imposible mediante juicios superficiales por absolutas tonterías.

A mi todo esto me importa: me importa que se sepa que en mi ánimo no está ofender a nadie, que mi forma de pensar está completamente al margen de opciones políticas, o que cuando hago una crítica parto de la base de que mi verdad no es universal. Pero, ¿que pasaría si todo me importase un carajo? ¿Me expresaría igual?

Mi primer blog, muchos años antes de DiarioIP (circa 2002), lo monté bajo el presupuesto -gamberro, impertinente y desvergonzado- de que podría decir lo que quisiera. El contenido no reflejaba lo que yo pensaba (en absoluto), y el autor era un personaje completamente ficticio creado para ser un perfecto gilipollas, egocéntrico, con muchos enemigos autodeclarados y que fundamentalmente actuaba como francotirador de la opinión ignorando por completo los hechos (si, troll, te lo estoy poniendo a huevo, ya lo sé). Un periodista sin rasgo alguno de buen periodista. El experimento fue tan divertido que se me fue completamente de las manos, nadie lo comprendió, y acabó con un montón de enemigos reales que pensaban que lo que publicaba tenía algo de realidad o expresaba la opinión cierta de alguien de carne y hueso cuya identidad era imperativo averiguar (recuerda, en todo o en parte, a Borjamari, que casi parece inspirado en aquel). Básicamente lo que había hecho era crear un troll y ponerle a decir tonterías con cierta retórica, pero en 2002, con muy pocos blogs en funcionamiento, eso debía ser algo muy serio y muy grave. Al personaje que creé le daba igual hacer las cosas como las hacía, carecía de brújula ética y de condicionantes, y ese es el único sentido en que era algo auténtico.

Lo cierto es que si todo me importase un carajo y no me preocupase nada la imagen que pudieran transmitir mis palabras este blog sería mucho más entretenido. En primer lugar porque me desfogaría a gusto, y si los aludidos fuesen medianamente inteligentes ni se darían por aludidos. En segundo lugar porque podría opinar absolutamente de todo sin preocuparme absolutamente de nada (incluyendo trolls). Y en tercer lugar porque me retaría a mi mismo. A día de hoy no sólo se trata de que esté aburrido. Soy aburrido. En eso, querido troll, no tendrás ni que llevarme la contraria.

Conclusión: cuando no tienes nada que perder puedes ser más auténtico, y la autocensura también campa a sus anchas en los blogs, incluso aunque no haya intereses económicos de por medio. Las alternativas: cerrar el blog, si va a ser esclavo de la corrección política; cambiar de rumbo y hablar de todo lo que quiero hablar; o montar un nuevo blog para mi alter ego. Todo esto sin apenas tiempo para escribir. En resumen, un triple mortal con tirabuzón, de difícil solución. ¿Alguna opinión, sugerencia o insulto? (¿O te has dormido a mitad de camino?)

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Comentarios de los Lectores

Macho, me parece tristísimo lo que planteas. ¡¿Pero cómo vas a dejar de escribir lo que realmente piensas?! Eso no es una alternativa válida. Jamás.

Me da la impresión de que das a los trolls más importancia de la que tienen. Nunca he entendido que se censuren insultos y flames varios, ya que una de las ventajas que tiene esto de Internet es que lo que no te interese te lo saltas y listo.

Yo no crearía un alter ego anónimo. Al menos no con intención de distanciarme de sus opiniones, que serían las mías. Creo que opciones sólo hay dos: dejarlo, o hacerlo con todas las conscuencias; pero la autocensura no, hombre. De todas maneras, el que no sabe estar en desacuerdo sin odiarte es alguien con quien tú tampoco tenías demasiado interés en mantener contacto…

Gracias por tu opinión Jaime. El tema de los trolls es particularmente extraño. En efecto, deberían darme igual, pero la cuestión es que no puedo dejar sin responder según qué despropósitos, y no tengo tiempo que perder haciéndolo. Con lo cual o pierdo el tiempo que no tengo o me quedo con las ganas y la frustración. Total, que dan más pereza que otra cosa. Y pueden llegar a ser realmente cabrones, creeme.

Lo de la autocensura no es algo activo, sino pasivo. Dejo de hablar de cosas por pereza, porque sé que no voy a tener el tiempo de gestionar sus consecuencias. Estoy de acuerdo en que es lamentable, pero a menudo es peor escribirlo que dejar de hacerlo.

quita los comentarios y escribe lo que se te ponga. total, te van a criticar igual, al menos que no te lo digan en la cara. Ojos que no ven, corazón que no siente. Y siempre puedes decir que lo haces poruqe ya estás al nivel de los microsiervos ;)

Pues sí, se quitan los comentarios y listo. Siempre está el punto intermedio de exigir registro para escribir comentarios, pero no sé qué opción me gusta menos. Luego llego yo, me cago en Ramoncín, y tú te libras de tu responsabilidad. No señor, aquí a cada uno lo suyo: yo me cago en la Sgae y la multa pa ti.

Lo único que puedo decir de estos españoles ignorantes es que tengan en cuenta que de los muchos españoles que llegaron a América eran unos verdaderos simios no tenían nada en la cabeza en cuanto a cultura, así que no se hagan los muy cultos puesto que ustedes están muy lejos de tener una cultura como la Inglesa y Alemana, así que si ustedes dicen que los latinoamericanos somos unos salvajes pues entonces ustedes lo seran para todo el pueblo británico y alemán

jajajaja… con comentarios como el #5 no me extraña que te deprimas, jajajajaja

Pues el del comentario 5 tiene que leerme a mi, que estoy en su linea.
A ver, Francisco, que yo te entiendo, pasate por mi bitácora y siéntete a gusto.¿Cultura?
¿Hablas de cultura?.
Venga, vente a mi blog, lee lo que opino sobre todos los que son como tú, y te metes conmigo si te apetece, que me mola, y deja en paz al Edu, que está hasta los cojones y no “raciocinia”.

Enga Francisco, vente, hombre.

No suelo escribir comentarios, pero… Escribiré uno de esos que no son muy útiles :-) No me atrevo a aconsejarte, la verdad. Ni siquiera me he lanzado a tener un blog porque sé que mi inconstancia me haría perder a mis improbables lectores, aunque, claro, a mí no me pagan por escribir.
Lo único que sí me atrevo a decirte es que éste que lo es (y sé que hay mucha gente distinta, pero con este detale común) entra en este blog a leer una opinión lo más sincera e informada posible. Simplemente por aquello de ver un par de fuentes que crees solventes para dar credibilidad (y recoger información fiable) al tema en cuestión.
¿En mi propio blog, cuando lo haga? Probablemente, borraré según qué comentarios. No necesariamente a favor o en contra de lo que yo diga, sino los claramente maleducados o mentirosos que, simplemente, lo hacen por molestar. Lo hacen como el nenico que le quita el silenciador a la moto: por tocar las narices, deporte muy humano y muy molesto.
Y el que te debe una caña soy yo.

Antes de nada, tocayo, enhorabuena por el cambio de imagen. Hace tiempo que no me paso porque he estado sin conexión a Internet, aunque todavía me azota la falta de tiempo. Espero que no te importe si te copio alguna idea de diseño para la reforma que estoy gestando.

Entrando en el tema (que no me parece soporífero sino muy interesante), creo que tienes razón parcialmente. Nunca he hablado de lo que comentas aquí, aunque lo he pensado muchas veces. Estoy de acuerdo en que la autocensura limita bastante el contenido de los blogs, y que incluso puede hacer que pierdan la gracia. No creo que sea tu caso, ya que te identifico con asuntos tecnológicos, que por mi profesión y mis aficiones siempre me interesan. Sin embargo, no creo que la autocensura sea tan mala. Esto es similar al proceso que uno sufre desde que empieza a hablar hasta que aprende que no puede decir todo lo que piensa. Desde mi experiencia, más breve que la tuya, te podría contar muchas situaciones en las que me he tenido que cerrar la boca yo mismo para no perjudicar a terceras personas con mis artículos. Creo que la censura es mala cuando la imponen otros, no cuando parte de uno mismo.

Me sucede algo similar con mi identidad en Internet y mi nombre real. Creo que a poco que busques, pueden encontrarse fácilmente datos reales sobre mí (cosa que no creo que haga mucha gente salvo yo). Sin embargo, me resisto a cambiar la firma de algunos de mis blogs por mi nombre, principalmente por dos motivos. El primero es una necesidad inconsciente de protección; no soy anónimo, pero me distancio de mí mismo. El segundo es que Atareq ya se ha hecho un pequeño hueco en la Red, y de alguna manera tiene entidad propia. No soy capaz de ejecutar a mi alter ego.

Bueno, al final me ha salido un comentario que sí podría calificarse de tostón, más que nada por su longitud. Así que me debes una caña ;).

Un saludo.

Escribe lo que te dé la gana -mientras no me insultes claro-. Sino es así, mantener un blog es como escribir una columna por encargo, sin recibir pago alguno.

Es tu blog, eso siempre por delante, es obvio pero tenerlo en mente facilita tomar decisiones. No disperses demasiado los esfuerzos. Yo es algo que aprendí tiempo atrás. Ser un agregador de noticias con un ritmo de publicación rígido es inutil y estúpido -a no ser que vivas de ello-. Pásalo bien con el blog o ciérralo. No hay más. No escribas para la gente. Ecribe para tí y el público que te interesa llegará. Y no olvides que los trolls también generan contenido para las búsquedas desde Google XD.
En último caso puedes pedir registro, auqnue sea algo incómodo y perderás comentarios a dolor… pero tus lectores fieles no lo dudarían un momento. (Este es mi primer comentario en diarioip, y vista tu sinceridad a la hora de escribir creo que me pasaré por acá de vez en cuando)
Saludos.



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