Es la economía, estúpidos
Últimamente además de que escribo poco me desvío a menudo de los temas. Procuraré escribir más, porque de temas como el que me ocupa hoy siento la obligación de seguir escribiendo. Hoy me han llamado atención dos cosas:
1.- El diario Público se ha apuntado un tanto con la primera entrevista al presidente Zapatero tras la sentencia del 11-M. La entrevista tiene su evidente interés, pero no voy a comentarla en términos políticos. Lo que me ha llamado la atención es que los temas que se han elegido para publicar la primera entrega de la entrevista (suponiendo que el domingo es el día más importante, luego estos temas serían los más relevantes desde el criterio periodístico de Público) son: sentencia 11-M, caos ferroviario en Barcelona, bloqueo institucional del poder judicial, Marruecos, el Chad y Argentina. En esta entrega de la entrevista no se mencionan la economía ni la construcción, que supongo se tratarán en la entrega de mañana. Insisto que ignoro si hay un criterio periodístico o mercadotécnico para tratar estos temas hoy y el lunes los económicos, pero llama la atención que todos estos temas (ninguno de los cuales, salvo el de los trenes, se centra en los problemas reales de los ciudadanos) vayan por delante del económico, teniendo en cuenta que una cuestión como la vivienda ya se ha colocado como el primer problema para los españoles, por delante del terrorismo. Pero esto es mera interpretación, tal vez haya que comentar la segunda parte de la entrevista mañana, en la que cabe esperar todo tipo de fuegos de artificio para rehuir hablar de crisis.
2.- En el informe de competitividad 2007-2008 del Foro Económico Mundial Españañ figura en el puesto 29, por detrás de países como Estonia, y el único país relevante del entorno occidental que se sitúa por detrás es Italia. Dicho así, que la novena economía mundial se sitúe en el puesto 29 puede no ser indicativo de nada, pero en 2001 estábamos en el puesto 22 y en 2005 saltamos del 23 al 29, de donde apenas nos hemos movido. ¿Y esto que significa? Pues simplificando, que mientras las cosas vayan bien podemos estar en el puesto 29 o en el 90. Pero cuando las cosas empiecen a ir mal empezarán a ir muy mal, o tal vez peor.
En España, donde solemos acordarnos de Santa Bárbara cuando truena, nos hemos acostumbrado a vivir siguiendo el modelo de Francia: un estado social generoso y amplio, impuestos altos, dirigismo económico, mercado laboral rígido, etc… El problema es que el modelo francés hace aguas y es insostenible, como el presidente Sarkozy ha tenido el valor de reconocer. La economía española es ahora mucho más fuerte que hace quince años, en buena parte porque las medidas drásticas que se tomaron del 96 en adelante sirvieron para flexibilizar y modernizar la economía, aunque a la larga también hayan sido la fuente de muchas de las tensiones actuales. Pero perder 7 puestos en la competitividad mundial es la señal de que algo no va bien, y no nos daremos cuenta hasta que llegue la crisis. El problema es que la crisis ya ha llegado, y pocos se quieren dar cuenta.
Llevamos años viviendo por encima de nuestras posiblidades, con nuestro bolsillo tranquilo porque nuestras propiedades han disparado su valor y la bolsa ha crecido de forma desproporcionada desde los mínimos de 2002. La realidad: gran parte de esa riqueza es especulativa, y se va tan pronto como viene, basta que cambiemos el escenario económico. Nuestra economía se ha (retro)alimentado de la construcción y del consumo interno, tipos de interés bajos y un euro cada vez más fuerte, mientras perdíamos competitividad a manos llenas y no adaptábamos nuestra economía al ritmo que exige la globalización. Nos quejamos amargamente de la generación mileurista (dato curioso, hace pocos años eran cienmilpesetistas), cuando la realidad es que hemos hecho muy pocos sacrificios económicamente hablando en estos años, y el brutal aumento del precio de la vivienda es culpa de todos (aunque de algunos más que de otros).
Me alargo sin necesidad: señores, ni 11-M, ni trenes, ni el último modelito de la vicepresidenta del gobierno. Lo que nos debe ocupar, preocupar y quitarnos el sueño es la economía, ni más ni menos, porque vamos a pasar años muy difíciles y no nos queremos dar cuenta. Al presidente del gobierno (que tan fácil lo ha tenido y tan difícil se lo ha querido hacer a base de frivolidades irresponsables) hay que empezar a pedirle cuentas, no ya por lo que ha hecho, sino por todo lo que está dejando de hacer, y los preciosos años que estamos perdiendo para poner nuestra “saneada” economía en el puesto 15, en lugar del 29. Tal vez si queremos que los mileuristas de hoy sean los dosmileuristas de mañana lo que necesitemos sea una economía fuerte y no subvencionadora, capacidad de innovación, buena formación (una batalla perdida hace décadas para mi gusto), libertad económica, preparación tecnológica y otros muchos puntos flacos de nuestra economía, que no se solucionan ni llorando por las esquinas ni subvencionando hasta el infinito y más allá. Es la economía, estúpidos, y en algún partido político podrían tomar nota en lugar de hablar perennemente de estupideces que, francamente, a la mitad de los ciudadanos no les importan un pepino, y a la otra mitad les cabrean profundamente. Mi apuesta: el 9 de marzo nos despertaremos con un segundo mandato y una crisis económica de aúpa. Y a ver si entonces nos preocupamos de conspiranoias, o preferimos preocuparnos de nuestro bolsillo.
Actualización 05/11: la segunda parte de la entrevista. Sobre economía, tres preguntas bastante flojas (hay otras muchas preguntas peliagudas en otros apartados), nada sobre vivienda, y respuestas igualmente vagas. Conclusión: “no vamos a tener problemas importantes”. Sus dos pronósticos: se mantendrá el crecimiento en el entorno del 3% y los tipos han tocado techo. Los míos: los tipos seguirán subiendo si se mantiene la inflación en estos niveles y el crecimiento estará por debajo del 2.5%, tal vez en el entorno del 2%. Y el paro empezará a subir de forma significativa. A ver quien se acerca más.










