Allá por noviembre me extendía sobre el tema económico y parece que las bolsas ya se han dado cuenta. Entonces estábamos en máximos. Digo parece porque mañana podemos subir a 14.000. Y al otro bajar a 11.000. Así está la cosa, y muy incauto hay que ser para meter un solo euro en bolsa en este momento salvo que seas un megaexperto.
Los inversores no son idiotas, y las bolsas ven las crisis a la legua, otra cosa es que actúen a golpe de detonante, como en este caso lo ha sido la crisis financiera. Pero da igual, quien crea que la economía española no ha entrado en una crisis vive en el país de las maravillas, así que ya ha surgido el habitual ejército de indocumentados que intenta justificar lo injustificable, culpar de todo a Bush y a la situación internacional, y utilizar casi cualquier argumento torticero para eximir al gobierno de responsabilidad en el desastre que se avecina. Y es que estamos en campaña.
Para muestra, un botón. El artículo de Manuel Rico ayer en Público ironiza sobre la hecatombe, pero se limita al análisis bursátil. Curioso recurso este de pontificar sobre la economía especulativa cuando aquí lo importante no es la bolsa, sino lo que se cuece detrás. El caso es que incluso eso lo hace de manera terriblemente sofista. Rico analiza la legislatura y dice que la subida de la legislatura es de un 46%. Omite, tal vez, que hace tan sólo tres meses era de más de un 90%, cuando Zapatero utilizaba aquellos máximos para sacar pecho de lo bien que iba todo. Tal y como le suele pasar a Zapatero, fue abrir la boca y despeñarse el Ibex 35 cuesta abajo hasta pulverizar las ganancias de 2007.
El problema no es que la rentabilidad de la bolsa sea esta o aquella, el Ibex bajó de los 6.000 puntos con Aznar y sorteamos la crisis de 2001 con sorprendente fortaleza. El problema es que estamos en una crisis muy grave del sistema, y nos encaminamos a una recesión de la economía productiva (la especulativa ya es lo de menos). Que la crisis sea global es irrelevante, aunque hay factores externos que puedan agravarla. Lo relevante es que en España hemos cometido más excesos que en otros países, y nos enfrentamos a esta crisis con bastante más debilidad de la que nos están haciendo creer y con el único activo aparente del superávit público (superavit que deberían disfrutar los ciudadanos y no el Estado). Así que hay muchos motivos de preocupación, pero no por la bolsa sino porque la bolsa se está anticipando a la economía real. Respecto a la responsabilidad de la crisis se puede hablar mucho, pero está bastante repartida. El anterior gobierno se lleva un buen cacho, el actual otro algo mayor, y detrás vienen desde empresarios oportunistas al currito de a pie, porque aquí medio país se ha creído que esto era jauja. Ahora llega el despertar. Y más vale que nos preparemos porque no va a ser suave.
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