El primer “debate”
Ayer fue el primer debate electoral español, y aunque los contrincantes eran menores dialecticamente hablando, el tema era crucial, la economía. Pizarro, que no es santo de mi devoción, demostró lo que los hechos demuestran una y otra vez: el salto del mundo de la empresa a la política no es fácil ni rápido (Miguel Sebastián me viene a la cabeza, no sé por qué). Pizarro no perdió, más bien hizo el ridículo y demostró que como gestor puede ser muy bueno (su gestión del tema de Endesa fue brillante) pero como político no convence. El fichaje estrella del PP tiene poco de estrella y sus argumentaciones eran a ratos infantiles, a ratos nerviosas, a ratos tópicas, a ratos mucho más políticas que económicas (¿ETA?, ¿la familia?… ¿en serio?) y en pocos momentos ponían el dedo en la llaga de una realidad (la crisis económica muy grave que nos espera) que fue absolutamente incapaz de comunicar ni transmitir de forma mínimamente convicente. Solbes hizo su papel con mucha más eficacia, transmitiendo credibilidad, tranquilidad y huyendo de palabras grandilocuentes. Se supone que el PP es el bueno en la gestión y malo en las emociones, y viceversa: ayer se cambiaron los papeles. Pizarro recurrió a un discurso populista (de forma bastante mediocre) y Solbes hizo de aburrido financiero riguroso. La estrella se estrelló. Solbes se sacudió al contrincante como quien se quita de encima a una hormiga. El PP ha hecho buena precampaña, pero empieza la campaña con mal pie. Hala, a divertirse.


