Mi granito de arena en la crisis
Tengo que hablar con calma de crisis (a ver si en agosto puedo escribir algo y cojo carrerilla, porque llevo un año penoso) y la gravísima y fácilmente predecible situación -a pesar de la incompetencia manifiesta de nuestros políticos y pseudoeconomistas- que estamos viviendo. Pero en un momento en que cualquier aportación al consumo es bienvenida, yo voy a hacer mis dos aportaciones a la crisis de consumo nacional, y me desentiendo de sus consecuencias. El presidente pide que consumamos, y aunque hay muchas razones para no hacerle ni caso hay dos cosas que no me sale de las narices consumir en este país, a saber:
- Libros: soy un ávido comprador de libros… en Amazon.com. En España rara vez compro libros, pero creo que voy a hacer el mismo propósito que hice en 1997 (entonces fue no comprar un sólo disco compacto y lo he cumplido escrupulosamente) y comprar libros sólo fuera de España, donde el sector editorial no goce de una protección gubernamental propia del franquismo, anacrónica y lamentable. Cuando se acabe la prebenda absurda de que goza el sector hablaremos, hasta entonces me desentiendo de la suerte del sector editorial español.
- Cualquier dispositivo con canon: sí, incluyo móviles y discos duros. No voy a comprar nada en España que suponga un solo euro para las entidades de gestión. Es una cuestión de principios, ya he explicado mi insumisión al canon y la mantengo
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Entiendo que nuestro gobierno quiera mantener las “políticas sociales”, entendiendo por “sociales” a aquellas que ayudan a las sociedades de gestión, a sus queridos -y extremadamente pelotas- artistas, y a distintas sociedades mercantiles que imponen sobre el libro el terrible gravamen de no poder vender libros con libertad de precios en un mercado normal (no diré mercado libre, que es una expresión proscrita). Pero mientras la economía española se está pegando el gran tortazo que llevo año y medio vaticinando (y no, no es que yo sea buen profeta, es que era de cajón de madera de pino), la existencia de estas leyes frívolas es una losa más sobre la incompetencia de éste gobierno. Losa que pesa en el bolsillo a todos los españoles. Así que desde ahora ni un libro ni nada canonizado. A ver si somos multitud y a alguien en este páis le da por hacer algo con dos dedos de frente.


