¿Hay dos crisis?
No, en realidad no hay dos crisis, pero a efectos de análisis deberíamos considerar dos crisis (alguno dirá que hasta tres considerando la del petróleo): la financiera y la inmobiliaria. A estas alturas, al menos en España, la inmobiliaria ya representa claramente la crisis de la economía real en su conjunto, que se retroalimenta de la crisis financiera por las restricciones de crédito. ¿Y por qué hago esta obvia aclaración? Porque la crisis que más afecta a los ciudadanos ahora mismo es la real, y curiosamente toda la atención (de los políticos, de la bolsa) está centrada en la financiera, al extremo que pareciera que no estamos destruyendo empleo al mayor ritmo de la historia de España. En Estados Unidos las bolsas caen por un aumento del paro de 150.000 personas (con un mercado de trabajo 6 o 7 veces mayor al español), y en España las bolsas suben con un aumento del paro de casi 100.000 porque en USA se va a aprobar el flan de Bush (no, no es una errata). Los políticos: los de un partido están empeñados en echarle la culpa de todo a Bush, Aznar (y la guerra de Iraq… ¿?), y oyéndoles casi pareciera que en España en los últimos cuatro años y medio haya gobernado Poncio Pilatos lavándose las manos de todo. Porque aquí, con crisis financiera o sin ella, estábamos abocados a una crisis económica terrible precisamente por la dejación de los últimos gobiernos, de uno u otro color, que se frotaban las manos mientras las recaudaciones crecían espectacularmente y ahora le echan las culpas de lo que pasa… a Bush. Que sí, que Bush es más malo que la peste, pero en este país gobierna (o no) otro individuo. Los del otro partido, con su habitual carajal mental, no son capaces de explicar las diferencias entre las dos crisis, pese a que en las líneas de acción parece que lo tienen claro: apoyo al gobierno en la crisis financiera (si les dejan, que esa es otra), y caña en la crisis real, donde el gobierno está haciendo más bien poco. El problema es que conforme amaine la primera empeorará la segunda, y el horizonte temporal de esta crisis se alarga cada día que pasa.



Sin saber nada de economia (dos y dos son cuatro…)lo que si estoy viendo con una claridad rotunda es la ceremonia de la confusión: se confunde todo, y hasta la propia confusión hay que embarullarla.
Pienso que no es una crisis económica, es una crisis de sistema: la socialdemocracia ha alcanzado su máxima entropía y estalla, esperando ver que viene “despues” se monta confusión y barullo cada cual intentando mantenerse en sus posiciones.