Adios, Steve

Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.

Steve Jobs

El porqué de las empresas

Este vídeo de TED es una brillante (y extraordinariamente simple) explicación del éxito o el fracaso de las empresas, las culturas empresariales o el ADN corporativo que tantos ríos de tinta hacen correr constantemente. Y que en muchas ocasiones hacen complicado lo sencillo. Por lo general es muy fácil explicar qué hace una empresa u organización, y es muy fácil explicar cómo lo hace, y suele ser bastante difícil explicar por qué lo hace. Y sin embargo es algo que tienen muy claro los grandes profesionales en grandes empresas (que no empresas grandes), muchos fundadores de empresas o lo que solemos denominar “el talento”, que en muchos casos es capacidad para alinearse con ese propósito fundamental y dedicar todas tus energías a llevarlo a cabo sin perder de vista el fin último.

El porqué no es un requisito (o un indicativo) sine qua non del éxito, y sin embargo un porqué poderoso puede marcar la diferencia entre la mediocridad y la brillantez, entre la capacidad de atraer y retener talento o de perderlo a espuertas si se pierde el norte. Las empresas sin alma, dirigidas por directivos sin alma, atraen sin remedio recursos mediocres, y pierden sin remedio el talento comprometido, entrando en una espiral sin rumbo en la que todos siguen las directrices de arriba sin saber muy bien la razón y en la que tarde o temprano se consuman desastres de difícil solución.

En esta época de crisis muchas empresas han supeditado sus porqués, lo que debía regir de manera ultimísima toda su gestión desde dentro hacia fuera, a la obtención de resultados inmediatos y al cortoplacismo miope. Y otras han reforzado sus planteamientos de origen y han apostado todo a ese número. Seguro que han caído empresas de ambos lados. Pero seguro que, dentro de dos, cinco, o diez años, las empresas que no solo sobrevivan sino sean líderes de sus industrias (o de aquellas nuevas en las que hayan querido aventurarse) estarán del lado de quienes sabían porqué. Y por eso es importante.

No les votaré… por coherencia

NoLesVotes.com

No he escrito mucho sobre la Ley Sinde (o sobre casi nada últimamente), pero uno de los pocos artículos que escribí el año pasado -La Libertad no es negociable- lo dediqué a LES y a lo que haría si se aprobaba:

Si la ley pasa el trámite parlamentario y entra en vigor, en las próximas elecciones no votaré a ningún partido que no defienda explícitamente la retirada de esta disposición de la ley y la vuelta a un régimen en el que los jueces sean los únicos garantes de los derechos y libertades de ciudadanos o empresas. No votaré a ningún partido que haya apoyado la puesta en marcha de esta ley, sea de las siglas que sea. Y pido a cualquiera que lea este artículo que haga lo mismo. Porque pocas cosas hay más innegociables en nuestra sociedad que la libertad, y no tenemos ningún instrumento más poderoso que la red para ejercerla.

No me gusta nada hablar de política, sobre todo porque la política moderna está al servicio de la división y el enfrentamiento. Pero lo que ha pasado con la Ley Sinde cierra un primer ciclo que el PP comenzó con la LSSI y que empieza a convertir la Red en el cortijo de políticos, intereses económicos miópicos y telecos. Al mismo tiempo que Wikileaks deja al descubierto las vergüenzas de la diplomacia internacional y que diversos regímenes dictatoriales caen, en cierta medida, gracias al poder instrumental de la Red, en España empiezan a tomarnos -a los ciudadanos- por el pito del sereno.

El movimiento #nolesvotes puede ser el comienzo de una insurrección que empiece a destapar la podredumbre de la política española. O quedarse en agua de borrajas (que es lo que suele pasar con estas cosas). Me importa bastante poco, tiene mi apoyo hasta donde llegue. Yo en mayo no votaré ni a PSOE ni a PP, pero votaré, probablemente a quien más pueda hacerles daño (y francamente, ahora mismo me importa muy poco cuales sean las siglas que tenga ese partido). Porque ya está bien de que nos tomen por mamarrachos.

La falacia de la conciliación

Las reflexiones de Nigel Marsh sobre la conciliación de la vida laboral y personal, repletas de sentido común en este video de TED.

La hora de volver a casa

Que en el último año haya escrito un mísero post en este blog da una medida de lo que ha sido este último año, personal y profesionalmente.  Probablemente lo más importante de las crisis (personales, profesionales, económicas, u otras) es que a menudo nos sirven de brújula para encontrar nuestro rumbo, aunque todo a nuestro alrededor sea desesperanza, desorientación o frustración. A mi la brújula me suele llevar a casa, que en la Red es este blog. En 2011 se cumplirán 13 años desde mi primer artículo en la Red, los mismos desde que tomé las riendas de Las Noticias en la [Red] de Berto Pena, más tarde DiarioRed (hoy otra publicación casi difunta), y 12 desde que empecé a trabajar profesionalmente en el mundo de la tecnología e Internet, donde he hecho prácticamente de todo y he acabado dirigiendo maravillosos proyectos y fantásticos equipos. También se cumplirán 6 años desde que arranqué este blog.

La situación en Internet hoy es mejor y peor que nunca. Mejor, porque Internet ya no es hoy un lugar marginal, sino un espacio que ocupa grados de relevancia extraordinarios en la sociedad, la economía o el mundo de la empresa. Peor, porque la ofensiva de los gobiernos y las industrias moribundas contra la naturaleza intrínseca de la Red promete ser un campo de batalla terriblemente sangriento en los próximos años.

Estoy convencido de que los próximos años serán tan fascinantes -o más- que los anteriores, tanto desde el punto de vista de la tecnología, como de los cambios sociales, el comercio electrónico, las aplicaciones web, la comunicación y el lugar de la Red en las empresas. Leo por todas partes que debería elegir un nicho, especializarme y escribir solamente de una cosa. Desgraciadamente yo no puedo hacer eso. Porque a mí me interesan unas cuantas decenas de nichos y me gustan tanto el diseño web como el penúltimo modelo de negocio nacido de la Red o la enésima revolución surgida de Twitter.

Pero lo que sí tengo muy claro es que es la hora de volver a casa. Esto de la crisis está muy bien y ha sido divertido durante un tiempo, pero se acabó. Al menos, en este blog no va a haber crisis de ningún tipo. Si queda por ahí algún lector de las cosas que solía escribir (aquí o en otros sitios), que sepa que van a cambiar en cierta medida. La nueva leyenda de mi blog es: “Internet, Tecnología, Gestión… y otros fenómenos paranormales“.  Lo de los fenómenos paranormales tiene su punto de ironía y su punto de realidad: desde que la red es Red se ha tratado Internet como un fenómeno extraño, y sus herramientas como magia. Más o menos igual que la tecnología. La ignorancia, tan atrevida ella, hace que se trate a la web como algo enormemente fácil de crear. No sé cuantas veces habré oído aquello de “¿esto no es cortar y pegar?”, pero creo que si me dieran un céntimo por cada una sería millonario.

Lo que sí he añadido sin ironía es lo de la gestión, que es un tema que me interesa cada día más. Si la actual crisis ha demostrado algo es que la -buena- gestión es un fenómeno paranormal. Lo es en los ayuntamientos, en las comunidades autónomas, en los gobiernos centrales, en los bancos centrales, y en un número incalculable de empresas. La crisis ha dejado con el culo al aire a maravillosos gestores que en condiciones normales no sabrían gestionar ni la hucha de sus hijos. Así que a mis temáticas habituales añadiré una dosis de seriedad y algunos posts dedicados a la gestión, al entorno de trabajo, a los modelos de negocio en Red, a los creadores de nuevos negocios. Me interesan muy poco -o nada- las empresas del siglo XX, que funcionan igual que en el siglo pasado, con estructuras del siglo pasado, jerarquías del siglo pasado y directivos y sindicatos del siglo XIX. Son los que han provocado esta crisis o la están empeorando. Yo hablaré de nuevos modelos de gestión y nuevos modelos de empresa, los que están trabajando para ganar las batallas del futuro y no las del pasado. Si alguien se aburre que cambie de canal :)

Así que yo vuelvo a casa. Estoy todavía con los cimientos: un tema en blanco, medio traducido, las páginas estáticas vacías, las categorías desordenadas, las ideas desperdigadas y las ganas, tal vez excesivas. Pero podéis pasaros cuando queráis y espero estar muy a menudo. Sin crisis que valgan.

He ilustrado este post con la famosa imagen que el gobierno británico planeó distribuir en caso de invasión durante la Segunda Guerra Mundial. Dice algo así como “mantengan la calma y sigan adelante”. El mundo puede estar temblando bajo nuestros pies, pero la determinación no tiene freno, ni prisas, ni desánimo, ni cansancio.