Alabama
Muchas cosas de que hablar y poco tiempo. Cuatro días después de llegar sigo con el jetlag. Pero no quería dejarme en el tintero a Alabama, azotada por el Huracán y en una situación tan crítica como el resto del llamado “deep south” de los Estados Unidos. Me parece que la cobertura que se suele dar a este tipo de tragedias cuando ocurren en países occidentales es a menudo desmedida, pero en este caso tengo una implicación especial. Hace 15 años viví uno en Alabama como estudiante de intercambio. Lógicamente fue la experiencia más chocante y enriquecedora de mi vida (de hecho, no he tenido un choque cultural similar hasta visitar Egipto hace unos meses). No ya por el modo de vida americano, completamente distinto al nuestro (y más hace 15 años para un chico de provincias como yo), sino también por las propias diferencias culturales del sur americano, mundo aparte en la América profunda. Su hubiera estado en California o Florida no habría sido lo mismo. De la gente de Alabama se podrán decir muchas cosas, pero de su hospitalidad y afabilidad sólo buenas. Frente a la antipatía que he encontrado en escasos sitios de California en mi reciente viaje, en Alabama todo lo que encontré siempre fue amabilidad y simpatía. Tienen fama de ello, y está muy bien merecida. Cuando mande dinero para ayudar en la recuperación de la zona será una forma de devolver el cariño que me traje de allí.


