Dicen que vivimos la época del gran Reset, el momento de repensarlo todo. Las corrientes subterráneas del cambio, latentes durante décadas, están aflorando y obligándonos, con inusitada rapidez, a repensar los cimientos de grandes pilares de nuestra sociedad.
Así que nos vemos en la obligación de reinventar la economía, demasiado anclada en la sociedad industrial, demasiado lastrada por vicios adquiridos durante décadas, demasiado obsesionada con el crecimiento, el consumismo o la especulación.
Tenemos que reinventar la política, refugio de mediocridad, desconectada de las realidades sociales y anclada en viejas ideologías que a casi nadie representan hoy día, pese a que siguen sirviendo de coartada constante para las tretas sentimentales de los políticos.
Tenemos que reinventar la sociedad, demasiado acostumbrada a una falsa sensación de riqueza creada por la economía y la política. También acostumbrada a dejar hacer, a no inmiscuirse, a no exigir, a obedecer dictados explícitos o implícitos, a ser pieza necesaria de los mecanismos de consumo.
Tenemos que reinventar el management y la empresa, repleto de lugares comunes y escaso en inventiva. Repleto de gestores desapasionados. Sometido invariablemente al Excel, al corto plazo, renunciando al futuro para enjugar el presente. Lleno de “bean counters” y “suits”, escaso en visionarios. En un mundo en el que Apple es la excepción hay motivos para reinventar muchas cosas.
Hay que reinventar mucho más: la educación, las relaciones sociales, las relaciones internacionales, la propiedad intelectual, nuestros propios estilos de vida… En muchos casos, a nosotros mismos.
Y en lo que toca a DiarioIP y a quien esto escribe, para no ser excepción, toca darle también al reset. Y eso es lo que hago. Ahora mismo. Con este post.





Sígueme